sábado, 15 de noviembre de 2014

LOS PAPELES DE MONAGO

                        En plena tormenta mediática por la corrupción irrumpe hace unos días el Presidente extremeño, el popular Monago, por haber viajado a Tenerife en su etapa de senador nada menos que 32 veces a cargo del Senado y no por asuntos relacionados con su cargo sino por asuntos privados, al parecer, para visitar a una supuesta amante. A pesar de saber que los viajes de los parlamentarios son  gratis, sin que las Cortes exijan ninguna justificación sobre el objetivo de los mismos (se supone que no han de ser viajes de placer o de ocio, pero no se exige nada de nada), por tanto ningún delito en todo caso, el revuelo mediático del asunto es de órdago y la petición de dimisión de Monago por parte de la oposición insistente. Es tal el asqueo social a causa de la corrupción que cualquier corruptela o conducta irregular o poco ética por parte de nuestros políticos, debidamente adobada al efecto, puede hacernos perder el norte. Y en este caso, seguramente es lo que ha ocurrido. Al final, Monago, que dijo que los viajes privados se los pagaba con su dinero, se defiende de las acusaciones en una rueda de prensa y en una tertulia televisiva, mostrando documentación, que algunos califican como “los papeles” de Monago, por la que, según certificado del Senado, sólo hizo 16 “viajes de trabajo” y no 32 (algunos dicen ahora que contando ida y vuelta sí que lo son, ¡vaya tela!) con cargo a la Cámara, mientras que, según extracto bancario, pagó con su visa particular otros 22 viajes a la isla en dicho periodo. Para unos, suficiente; para otros, no. En todo caso, petición de disculpas de algunos que le acusaron, mientras otros insisten en su denuncia de algo que, se mire como se mire, no sería constitutivo de delito. Otros, exigen ahora que al resto de parlamentarios se les fiscalice al igual que a Monago, convencidos de que habrá muchos en todos los grupos parlamentarios que incluso habrán actuado como él e incluso peor aún ya que, tal como está el Reglamento del Congreso y del Senado, la correcta conducta en los viajes gratis de los parlamentarios, su uso y abuso, queda, como siempre estuvo, a la conciencia individual de cada uno de ellos. Por tanto, que se mantengan o se modifiquen ahora los reglamentos es el quid de la cuestión. Todo lo demás, cortinas de humo para ocultar o desviar la atención de otros asuntos de verdadera gravedad, puñaladas traperas de propios o extraños para satisfacer venganzas personales o políticas, o, simplemente, estrategias electorales ante la inminencia de los próximos comicios cada vez más cercanos.
            Entretanto, una edil socialista renuncia a ser alcaldesa de Parla tras desvelarse que su padre se benefició de la trama “Púnica” que ha obligado al alcalde a dimitir tras su imputación, mientras que César Luena, el Secretario de Organización del PSOE, dice que “corresponde a dirección general socialista expulsar a Chaves y Griñán”, en tanto que el PP madrileño se convulsiona por los exámenes de idoneidad que Aguirre impone a los alcaldables, mereciendo la iniciativa los reproches del mismísimo González, Presidente de Madrid. Estas cuestiones si obedecen a asuntos de verdadera gravedad.
            Y verdadera gravedad, incluso extrema, tiene si al final Artur Mas y sus colegas se van de rositas con el asunto del 9-N. La previsible querella se demora, pues, al parecer los fiscales catalanes torpedean la denuncia contra el president, mientras Torres-Dulce duda ya de que la misma salga adelante, aunque el Gobierno le recuerde que “quien defiende al Estado es la Fiscalía” y advierta a los fiscales catalanes que tienen un Jefe. Pero, según se publica, Torres-Dulce asegura que “no es necesario” que el Ministerio Fiscal lleve el 9-N a los tribunales porque “ya está judicializado” a pesar de la advertencia de Santamaría de que es el Fiscal el que “tiene que ejercer la defensa del Estado”. Entre unas cosas y otras, al margen del tiempo que deba tomar Fiscalía para interponer la denuncia, por supuesto, bien documentada, lo que, a mi juicio, no puede hacerse es dejar la defensa del Estado a iniciativas particulares, cuando hay autoridades específicamente investidas para hacerlo. Si la desobediencia manifiesta al Imperio de la Ley por parte de las autoridades gubernamentales no es susceptible de sanción, que venga Dios y lo vea; si el temor es que dicha denuncia no fuera admitida por el Juez competente, apaga y vámonos. Cada vez nos aproximamos más al precipicio (Ver en Blog Ojo crítico, http://jcremadesena.blogspot.com.es/ “Estado… ¿de Derecho o de Desecho?” recientemente publicado) aunque puede que todavía estemos a tiempo de no caer en él.
            En cuanto a otros asuntos que merecen la atención de las portadas en algunos medios, el Banco de Santander prescinde de Rato al disolver el Consejo Asesor Internacional al que pertenecía el ex vicepresidente de Gobierno (malditas puertas giratorias); el financiero norteamericano Soros se convierte en socio clave de la constructora FCC al adquirir el 25% del grupo; las estrellas de You Tube logran audiencias millonarias con breves vídeos, desafiando a la televisión; Podemos entroniza a Pablo Iglesias como Secretario General y a su cúpula directiva a través de votos en Internet; sólo el 15% de los menores de 29 años vive de sus ingresos, cayendo la cifra a la mitad en los últimos siete años; y, Gallardón rompe su silencio desde que abandonara el Gobierno, manifestando que le “dan asco las razones de la retirada de la reforma del aborto”. Entretanto, mientras la Reina Leticia gana en popularidad y consolida un estilo propio tras cinco meses en ejercicio, su cuñada, la Infanta Cristina, sigue resistiéndose a renunciar a sus derechos dinásticos a pesar de la presión que ejercen desde el entorno de Zarzuela.
            Y fuera de nuestro país, el Pentágono revela graves fallos en su arsenal nuclear (un asunto preocupante), mientras Marruecos dicta tres días de celebración en Rabat para festejar el enlace de Mulay Rachid, hermano de Mohamed VI y príncipe “playboy” marroquí.     

                                               Jorge Cremades Sena